Canal de noticias de Planetas Prohibidos

  • "El futuro es ahora", antología de ciencia ficción, ya a la venta - Hace unos días anunciábamos la inminente aparición de la antología de ciencia ficción EL FUTURO ES AHORA. En la siguiente noticia (pinchad enlace) podréis ... CompartirCompártelo
  • El futuro es ahora (antología de ciencia ficción) - En breve anunciaremos cómo y dodne adquirirla, tanto en digital, como en POD. *El Futuro es Ahora*, antología de Ciencia Ficción, de James Crawford Publish... CompartirCompártelo
  • HEREDEROS DE CTHULHU; presentación dia 26/10/2016, Puerto de Sagunto - El dia 26 de Octubre de 2016, a las 18h, en la Sala multiusos del Centro Cívico de Puerto de Sagunto, será presentada la antología HEREDEROS DE CTHULHU. Má... CompartirCompártelo

En portada

Nuevos arquetipos

domingo, 25 de marzo de 2018

A lo largo de la Historia de la cultura han surgido determinados patrones en forma de ciclos o estructuras literarias que han modelado o servido de andamiaje para la creación de relatos clásicos. Entre estos patrones destaca el llamado ciclo del héroe, donde similar composición de personajes y relato pueden verse en sucesivas historias en las que los cambios principales son estéticos o de ambientación. Tal vez el ejemplo que mejor muestra esta circunstancia son los relatos de caballeros andantes, princesas y villanos, que aunque surgieron en una ambientación medieval de fantasía épica, fue en Star Wars donde al situarse en un entorno de ciencia-ficción cobró una nueva e inesperada perspectiva. De similar manera, los personajes forman parte de ese mismo patrón creándose a lo largo de los tiempos ciertos arquetipos míticos, como el propio mismo de héroe y su nemesis, el clásico malvado villano representativo de la maldad y del reverso oscuro del propio héroe. Estos patrones se dice que forman parte de nuestra propia esencia de ser humano, un legado de nuestro pasado que ha conformado el acervo cultural de nuestra especie. Pero lejos de profundizar sobre este extenso en interesante asunto, la propuesta a plantear en esta ocasión es distinta ¿están surgiendo nuevos arquetipos, nuevas historias, como resultado de nuestra escasa y lenta, pero constante e inevitable evolución cultural?

El jefe cómplice

En las décadas recientes, tan prolíficas de conspiraciones, crisis y gobiernos de dudoso proceder, parece que han surgido un nuevo tipo de héroes. En la cultura anglosajona ya era habitual el uso de marginados o fueras de la ley, pero en este caso los héroes son gente poco popular, excluidos o apartados en sus trabajos, fracasados pero que a pesar de ello, continúan haciendo lo que creen correcto, aunque les aleje del camino del éxito. Los casos citados a continuación comparten ese mismo esquema: un grupo apartado, poco conocido o directamente secreto, formado por personas competentes pero por circunstancias sociales o políticas y no por deméritos o falta de capacidad, poco considerados o excluidos de los premios y del protagonismo. La paradoja es que en el fondo son los que realmente acaban haciendo el trabajo importante.

Expediente-X

Agente Fox Mulder (David Duchovny)Agente Dana Scully (Gillian Anderson)Director adjunto Walter Skinner (Mitch Pileggi)

Poco se puede decir de X-Files (FOX, 1993~2002) que no sepa todo el mundo. Es una de las series míticas sin las cuales una gran parte de la cultura popular de nuestros días no se entendería. En ella, sus protagonistas desempeñan su poco reconocida labor diaria en un apartado cubículo alejado de la pompa y el protagonismo. Un trabajo incomodo para los demás pero que a ellos acaba apasionando al descubrir tramas políticas escondidas e ignoradas por una mayoría que sucumbe bajo la carga de sus propios prejuicios. Su superior inmediato, conocedor de las circunstancias y victima de sus propias necesidades políticas, se convierte en el muro de contención entre ambos mundos: el de los problemas y misterios que resuelven y el mundo de las influencias y de la política.

The Wire


The Wire (HBO, 2002~2008) es un ejemplo de producción alejada de los habituales parámetros comerciales para convertirse en un producto con miras más altas que la mera audiencia y retorno económico. Como resultado, se la considera una de las mejores series jamás realizadas y uno de los mejores trabajos de ficción de todos los tiempos. De nuevo, un grupo de policías entregados a su labor y por ello, poco populares, son marginados en un sótano con la aburrida tarea de las escuchas telefónicas. Sin embargo, se acaban dando cuenta de que de esta manera —un grupo de profesionales entregados y sin injerencias políticas ni burocráticas— es como el trabajo es realizado y los resultados son alcanzados. Su superior es una vez más el enlace entre ellos y un mundo politizado y corrupto, protegiéndoles a pesar de las apariencias y obligaciones políticas a las que está atado. El lector atento habrá observado que esta serie no es de ciencia-ficción, cierto, pero ha sido inevitable su inclusión ya que uno de los personajes ha sido utilizado de manera realmente similar en otra de las series más influyentes de los últimos tiempos... de ciencia-ficción.

Fringe

Agente Olivia Dunham (Anna Torv)Consultor Peter Bishop (Joshua Jackson)Director Phillip Broyles (Lance Reddick)

Si hay un ejemplo de serie inspirada en la producción cultural anterior para lograr no obstante un resultado original, innovador y en definitiva, con su propio aporte fundamental, ese es Fringe (Warner Bros, 2008~2015). Una evolución de Expediente-X en el sentido de que se trata de un grupo de peculiares agentes del FBI que investigan casos fuera de lo normal en el límite de lo que la ciencia puede explicar. Sus muy competentes protagonistas están marcados sin embargo por circunstancias afectivas complicadas lo que les convierte en socialmente rechazados o auto-excluidos. Su superior, encarnado por el mismo actor que hacía un papel similar en The Wire, es nuevamente su principal defensor, aunque tenga que mantener las apariencias frente a la maquinaria burocrática federal.

El Ministerio del Tiempo

Temporadas 1 y 2

Julián Martínez (Rodolfo Sancho)Amelia Folch (Aura Garrido)Subsecretario Salvador Martí (Jaime Blanch)

Temporada 3

'Pacino' (Hugo Silva)Lola Mendieta joven (Macarena García)Subsecretario Salvador Martí (Jaime Blanch)

La serie creada por los hermanos Pablo y Javier olivares y con guiones de este último y Anaïs Schaaff representa como se ha comentado en otro momento —aquí y aquí— un salto cualitativo y un cambio de paradigma en la producción cultural popular española. Sus creadores parecen haber continuado con el uso de los nuevos arquetipos usados en el panorama cultural internacional, pasando de esta manera a ser parte activa en su formación junto al resto de países, a diferencia de las habituales series rancias. El esquema es equivalente: un grupo secreto formado por miembros escogidos por su valía y por su capacidad para pensar de manera alternativa e independiente, además de su responsabilidad y fidelidad con sus compañeros. Al frente de ellos, un superior que una vez más es su protector, el muro entre las incomodas necesidades políticas y trabas burocráticas, y la realidad del presente a la que se han de enfrentar día tras día, para construir nuestro futuro (Nota: para mantener el paralelismo se ha omitido un personaje que puede no obstante sea uno de los más carismáticos y que por ello no se deja de recordar: Alonso de Entrerríos)

Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda)


El empresario creativo

Con el advenimiento del ciberpunk hablar de cualquier cosa relacionada con el capitalismo equivalía a hacerlo de grandes y malvadas corporaciones con oscuros e ilegítimos intereses. Pero la realidad nos ha dado a magnates como Jim Bezos (Amazón, Blue Origin), Richard Branson (Virgin Group) y por supuesto, el inefable y sorprendente Elon Musk (SpaceX, Tesla Motors) que se dedican a proyectos interesantes, innovadores y que aportan elementos de calidad a la sociedad —junto a estos nombres pueden colocarse otros como Larry Page y Sergey Brin (Google) o incluso Jimmy Wales y Larry Sanger (Wikipedia)—. Estos empresarios —o «emprendedores»— sin llegar al extremo de decir que son unos angelitos, al menos el beneficio monetario que sus empresas obtienen es re-invertido en sus proyectos demostrando que a través de sus organizaciones es posible materializar sus sueños, fantasías y anhelos por un mundo mejor, por ese mundo algo más parecido al menos, al imaginado antaño en la ciencia-ficción.

APB

Detective Theresa Murphy (Natalie Martinez) y Gideon Reeves (Justin Kirk)

Esta es una serie policíaca que sigue el esquema clásico procedural, solo que en este caso la persona que está al frente de toda una comisaria es nada más y nada menos que un ingeniero, un «clon» de Elon Musk llamado Gideon Reeves (Justin Kirk) dueño de una empresa tecnológica, cuyas innovaciones son puestas al servicio de la ley. La serie es original en sus primeros capítulos pero acaba resultado presa de sus propias premisas.

Salvation

Grace Barrows (Jennifer Finnigan) y Darius Tanz (Santiago Cabrera)

Esta serie de 13 capítulos de una única temporada trata sobre un meteorito que se acerca a nuestro planeta y el mundo ha de organizarse para evitar el desastre, descubriéndose mientras tanto toda una serie de intrigas. Las mejores mentes se ponen manos a la obra para resolver el acuciante problema, entre ellas nuestro protagonista, el multimillonario tecnológico con carisma Darius Tanz (Santiago Cabrera). Entretenida.

Missions

Jeanne Renoir (Hélène Viviès) y William Meyer (Mathias Mlekuz)

También a este lado del Atlántico hay millonarios excéntricos con inquietudes filantrópicas, en este caso del país donde está la pasta: William Meyer (Mathias Mlekuz) es un excéntrico millonario Suizo que ha financiado una misión a Marte que aunque llega después de su competidor, el también millonario tecnológico Ivan Goldstein (Vincent Londez) dueño de la empresa Zillion, descubre que en el Planeta Rojo todavía les aguardaba alguna sorpresa. Es la mejor de estas tres series mencionadas.

Ivan Goldstein (Vincent Londez)

---

De alguna manera parece que a pesar de lo que mucha gente cree al decir que está todo inventado, nuestra cultura continua produciendo cosas nuevas de vez en cuando.


Publicada originalmente en el blog Al Final de la Eternidad

Artículos recientes


(Ojo: Recordad que se encuentra optimizada para su lectura a doble página)



-Editorial (J. Javier Arnau)
- Dijo el eco (Carlos M. Federici; texto e ilustración)
-La maldición (Gabriel Romero de Ávila)
-Cuando el diablo llegó a Georgia (Alejandro Morales Mariaca)
-La escopeta (Mateo "Ramblin Matt" García texto; Angel Garcia Alcaraz ilustración)
-Cómic (Ángel García Alcaraz)
-Desde el infierno (Adriana Moll)
-El dilema de Vonmiglasov (Mauricio del Castillo, texto; Rodrigo Damián, ilustración)
-Poesías (J. Javier Arnau)
-Reseña BR 2049 (Jose Antonio Olmedo López-Amor)
Portada: Juan Miguel Aguilera. Diseño. Marta Martínez
Editores: William E. Fleming/J. Javier Arnau
Diseño y Maquetación: James Crawford Publishing 
Publicado por JAVIER el domingo, 31 de diciembre de 2017 0 comentarios [Más...]
Viñeta de 'Un policía en la Luna', de Tom Gauld

Se puede decir que la cultura popular es en alguna medida, un reflejo de la sociedad. Esta produce, fomenta y aplaude determinado tipo de obras que surgen en su seno, las cuales a su vez promueven y fomentan de nuevo otras tendencias, formando un ciclo cultural que se realimenta continuamente. El panorama resultante estará formado por un espectro de todo tipo de géneros y audiencias, sin que haya fronteras definidas en muchos de los casos y cuyos porcentajes variarán, aunque se puede afirmar sin temor a error que habrá una parte de obras de consumo rápido mayor que otras obras de culto, de autor o de un perfil más elaborado. En cualquier caso, tanto unas obras como otras cumplen con su función, cada una a su manera.

Pero la ciencia-ficción, además de constituirse como un vehículo útil y valioso para reflejar los anhelos y miedos que la sociedad del presente tiene sobre su futuro, ha sido el género que ha procurado explorar todas las posibilidades, aunque le suponga navegar contracorriente. Sin ir más lejos, el propio surgir del género fue como una advertencia a la corriente utópica y tecnólatra de la época: el Frankenstein de Mary Shelley. Desde entonces la ciencia-ficción ha sido prácticamente un «medidor» del pulso de la sociedad: desde sus inicios en la Revolución Industrial, al posmodernismo y el brutalismo de las burbujas inmobiliarias, pasando por los superheroes de las grandes crisis económicas.

La actualidad está marcada en el medio cinematográfico por la vuelta de la evasión y la utopía de la space opera de Star Wars o Star Trek, o la vuelta de las oscuras y pesimistas Alien y Blade Runner. Aunque en la televisión la oferta es mucho más variada, las mayores audiencias son para la fantasía épica de Juego de Tronos. En un mundo marcado por el maniqueísmo es habitual ceñirse a la realidad como una dualidad entre opciones: optimismo/pesimismo, utopía/distopía, evasión/realismo. La tendencia de asociar evasión con utopía y realismo con distopía, resulta casi inevitable. Muchos de los que hemos vivido los años ochenta observamos con pesar la actual situación, en la que resulta muy difícil la propuesta de futuros grandiosos sin ser tachado de infantil o ingenuo. Treinta años después de creer que la humanidad había superado por fin la amenaza nuclear, tenemos a un par de botarates amenazándose con tirar algún misil. Se ha llegado a un punto en el que no se puede ni hablar del tiempo sin que nos venga a la mente la visión de huracanes destrozando viviendas.

El pesimismo es el sentimiento habitual ante esta situación. Es la respuesta lógica y puede que hasta necesaria. Nuestra mente se prepara antes de que ocurra la catástrofe, minimizando el impacto en caso de que esta llegue. Pero aunque esta negatividad como advertencia o preparación ante lo peor tiene su utilidad, no deja de resultar agorera y nos bloquea para seguir adelante. ¿Qué otro sentimiento puede ayudarnos a procesar la situación pero con una visión de futuro más positiva?

Un policía en la luna (Tomas Gauld, 2016) es una visión nostálgica pero al mismo tiempo divertida, de la visión de futuro que se tenía en los años sesenta. Su autor se siente fascinado por esa melancolía, pero es muy critico con las actuales visiones cínicas y pesimistas enfocadas excesivamente en la parte negativa, sin recordar los grandes logros alcanzados y sin tener en cuenta los que todavía, si nos lo proponemos, se pueden alcanzar. No serán tan magníficos como habíamos imaginado antaño, pero tampoco tienen que ser catastróficos. Puede que simplemente nos haga falta algo de modestia, de humildad, recapacitar sobre los errores. Fue entonces cuando me acordé de la última película de Pixar que había visto.

Del revés (Pete Docter, Ronnie Del Carmen, 2015), es una obra de animación en la que la tristeza es una de las protagonistas, como uno de los sentimientos clave de nuestra personalidad. Lejos de ser una tragedia, las fases melancólicas son imprescindibles en nuestra evolución como individuos, y por qué no, puede que también como sociedad. Así pues, abracemosla sin remordimiento, sintámonos tristes y melancólicos por ese futuro que nunca será como imaginábamos. Lloremos por los sueños rotos, sumerjámonos en lo más hondo del pozo, porque una vez allí, el único camino es subir hacia la luz.

Publicada originalmente en el blog Al Final de la Eternidad
Publicado por Lino Moinelo el domingo, 26 de noviembre de 2017 0 comentarios [Más...]

Hace unos días anunciábamos la inminente aparición de la antología de ciencia ficción EL FUTURO ES AHORA.
En la siguiente noticia (pinchad enlace) podréis saber cómo adquirirla (y, como podréis leer, si tenéis algún tipo de reticencia a CS, en breve aparecerá también en Amazon)



Los relatos que componen esta antología se deslizan entre lo más clásico y cotidiano de la ciencia ficción hasta los confines más lejanos.
Podréis leer historias al más puro estilo «space opera», viajes en el tiempo con unos resultados insospechados, el fin de la civilización humana con consecuencias inimaginables o la lucha contra el invasor del espacio. Robots, implantes cerebrales, un pasajero no deseado y una misteriosa playa...
Déjate llevar por cada una de estas y otras historias que homenajean a los ochenta más puros.
Publicado por JAVIER el lunes, 18 de septiembre de 2017 0 comentarios [Más...]
Cartel promocional de la película prácticamente desconocida en España 'Idiocracia'

Se asocia la ciencia-ficción con apocalípsis, cataclismos y sociedades totalitarias y distópicas. Que duda cabe que este género ha alumbrado obras excepcionales que entran dentro de estas descripciones convertidas en verdaderos clásicos de la literatura como 1984 o ¿Un mundo feliz?. Pero otros clásicos como Fundación, Dune o Crónicas Marcianas, por citar algunos ejemplos, muestran con mayor o menor realismo, con mayor o menor optimismo, otras visiones igual o más complejas de la Humanidad combinadas con un mensaje más constructivo. El pesimismo insistente del ciberpunk ha copado la producción audiovidual de este género hasta hace muy poco, desvirtuando su concepción clásica y envolviéndolo de un aire oscuro y supuestamente «adulto», priorizando un tipo de obras concreto de ciencia-ficción —BallardDick como casos más significativos— mientras que el resto del género ha quedado relegado a ámbitos minoritarios o secundarios, debiendo recurrir a las franquicias calificadas como «de frikis» ―adjetivo al que sus aficionados han acabado contribuyendo― para encontrar una aceptación mayoritaria. La implacable actualidad de las décadas recientes en las que las odiseas espaciales solo existían en galaxias lejanas, la ciencia-ficción seria y adulta debía ser apocalíptica, oscura y destructiva ¿Qué hay de justificable en esta situación? Es decir, ¿hasta qué punto es compatible un gran desarrollo tecnológico con mantener a salvo nuestro planeta o nuestra especie? ¿Estamos condenados a sucumbir finalmente a nuestros propios e inevitables defectos? ¿Tiene razón el ciberpunk?
Publicado por Lino Moinelo el domingo, 17 de septiembre de 2017 0 comentarios [Más...]
En breve anunciaremos cómo y dodne adquirirla, tanto en digital, como en POD.
El Futuro es Ahora, antología de Ciencia Ficción, de James Crawford Publishing:
"Ya casi tenemos en la imprenta la siguiente antología. Han sido meses, casi un año o más para parirla, pero la calidad es lo que tiene. Quiero dar las gracias a todos los que han participado en ella, de verdad que no hay palabras para expresar todo el agradecimiento.
Este volumen salió de las ganas de poder sacar una antología que fuera un pequeño homenaje, a todos esos libros ochenteros que salieron por aquellas fechas, con obras magníficas de los autores más variopintos, y que todo aficionado a la ciencia ficción ha paladeado. Sí, todos tenemos en mente al gran Domingo Santos.
La ilustración de portada viene a cargo del gran Angelo Donatti, y como siempre, de copiloto el gran Javier Arnau que ha sido el antologador, amigo y una gran ayuda como siempre.
Pero sobre todo es la calidad de los autores siguientes con unos relatos al más puro estilo ochentero, a los que quiero agradecerles su participación. Grandes amigos y excelentes autores de ciencia ficción.
Solo decir que STAY TUNED y dentro de nada podréis disfrutarla como nosotros al antologarla."
«Ángel exterminador» por Rafael Marín.
«El intruso fantasma» por Ramón San Miguel.«
Al quebrarse la eternidad» por Vicente Hernándiz.
«Amanecer en la playa» por Ángel Torres Quesada.
«El enterrador» por J. Javier Arnau.
«No significa nada» por Anika Lillo.
«Amarga primavera» por Dioni Arroyo.
«Jaque mate» por Pily Barba.
«Con dados cargados» por Rodolfo Martínez.
«Cuestión de circuitos» por Laura López Alfranca.
«Atardecer en la playa» por Ángel Torres Quesada.
«Harim no podía llorar» por Alfredo Álamo.
«Christine, segunda opción» por C. M. Federici.
«Todo lo que un hombre pueda imaginar» por Juan Miguel Aguilera.
«Cromatóforo» por León Arsenal.
«Anochecer en la playa» por Ángel Torres Quesada.
Compilación de relatos y prólogo, por J. Javier Arnau.
Publicado por JAVIER el viernes, 8 de septiembre de 2017 0 comentarios [Más...]

Para su descarga desde LEKTU

Portada: Angelo Donatti

-Editorial (William E. Fleming)

-Lee las claúsulas (Dioni ArroyoMerino)

-Dilatación Temporal (Aldo Galindo/Ángel García)

-Mariposa Roja (Laura López/Abel Portillo)

-Onironautas (Daniel Navari/David Agundo)

-Artículo: Herederos de Cthulhu (José Antonio Olmedo López-Amor)

-Me conecté a Bulbar el Sanguinario (Javier Sermanz/Karol Scandiu)

-Y ahora, ¿qué hacemos?/Anoche medité (Vicente Hernándiz)

-La juventud de Mamá Pulpa (Maximiliano E. Giménez)

-En los confines de la ciencia ficción (Daniel Benítez)

-Artículo: NGC3660 (Pily Barba)

-Cómics: /Fraga Cómics

-Poesía: J. Javier Arnau

-Reseña cinematográfica: un monstruo viene a verme (José Antonio Olmedo López-Amor)

Publicado por JAVIER el sábado, 2 de septiembre de 2017 0 comentarios [Más...]
Por parte de la Editorial Kelonia:
"¿Qué tiene de especial Shadow Show? En primer lugar, Ray Bradbury, ni más ni menos. Y si como motivo se queda corto añadimos que sus más de 500 páginas están plagadas de un sincero y emotivo homenaje, que pudo leer en vida el maestro, de autores de la talla de Neil Gaiman, Margaret Atwood, Joe Hill, Harlan Ellison y así podemos seguir hasta un total de 26 autorazos que traducirán profesiones que nos han hecho muy felices con su trabajo en otras publicaciones y nuevos valores que sabemos que se abrirán un hueco en esta profesión."


Toda la información en este enlace de verkami 
Publicado por JAVIER el sábado, 3 de junio de 2017 0 comentarios [Más...]
La 'Estrella de la Muerte' en un fotograma de la película 'Rogue One'
La 'Estrella de la Muerte' en un fotograma de la película 'Rogue One'
Si hay algo que puede hacer la ciencia-ficción es el situar al público en lugares en los que de ninguna otra manera podrían estar. Alguien podrá argumentar que toda obra de ficción usa escenarios cuya «similitud con la realidad es pura coincidencia». Es cierto, pero en estos casos el alejamiento de la realidad consiste en presentar lugares y personajes anónimos para que el espectador no pueda asociarlos con nada ni nadie en concreto. O lo que es lo mismo, que puedan representar situaciones aplicables a cualquier momento o lugar en la vida de cualquiera. En la ciencia-ficción por el contrario, el espectador es impelido a reinventar el mundo a su alrededor siguiendo las pautas que el autor le va dejando en la obra. Por este motivo las obras de ciencia-ficción puede decirse que tienen un «plus», ya que además de la trama en sí, se ha de crear un vínculo entre autor y lector/espectador en el que ambos son cómplices de las desviaciones respecto a lo real.

El sentido de la maravilla puede ser explotado al máximo en este género al alimentar nuestra mente con justamente aquello que puede producirle ese efecto y que con menor probabilidad puede encontrarse en el mundo «clásico» o real. La ciencia-ficción como herramienta para imaginar dimensiones colosales, que rompan nuestra imagen mental sobre las escalas espaciales a las que estamos acostumbrados. Una manera de condicionar nuestra mente para retos excepcionales, sin estar limitados a escenarios constreñidos por la realidad cotidiana.

La ciencia-ficción es prácticamente por definición, un género cuya finalidad principal consiste en romper estereotipos, dogmas, prejuicios y limites auto-impuestos. Un género que no tiene miedo al error y que se adentra sin tapujos en lo desconocido, en lo inalcanzable, en lo desmesurado, en aquello tan poco probable que parece imposible de imaginar, hasta que se hace en forma de obra de ciencia-ficción. Antes de ver la Estrella de la Muerte de George Lucas en el año de su estreno, con esos abismales pasillos, patios e interminables conductos, pocos habíamos podido tan siquiera soñar con una visión tan nítida de una construcción de esas características. Pascual Enguidanos con su Saga de los Aznar (1953~1978) nos dio los auto-planetas, estructuras artificiales del tamaño de planetoides. Pero puede que sea esta una de las escasas ocasiones en las que el medio audiovisual mejora al literario o incuso al del cómic, marcado por un surrealismo que le hace perder veracidad comparado con el relativamente mayor realismo inherente del lenguaje cinematográfico, el cuál dota a las enormes estructuras que se pueden ver en la gran pantalla desde aquel año, de una magnificencia inconmensurable que sobrecoge al espectador, destrozando las escalas geométricas que hasta entonces tenía establecidas.

Pero el mundo del papel no tiene las limitaciones presupuestarias que tiene el cine, por lo que su atrevimiento todavía puede ser mayor. Autores como Olaf Stapledon en Hacedor de Estrellas (1937), imagina a civilizaciones capaces de mover sistemas solares enteros de una galaxia a otra, o cubrir las estrellas para aprovechar su energía al completo. Larry Niven en Mundo Anillo (1970) recrea un mundo formado sobre su misma órbita alrededor de su estrella, mostrándonos un paisaje abrumador cuyo horizonte invertido se vuelca sobre sus observadores, un mundo en cuya mitología lo plano pasa a tener forma de arco. También Arthur C. Clarke en Cita con Rama (1973) nos presenta una construcción modesta en comparación pero lo suficientemente enorme para desbordar lo que se entendía como hábitat natural únicamente como una superficie planetaria, llevándolo con osadía a los lejanos confines del espacio.

Estos nuevos hábitats del espacio imaginados en la ciencia-ficción —y que inspiraron a científicos como Dyson o Gerad K O'Neil— crean un continuo entre las grandes construcciones espaciales y nuestros propios hábitats naturales: los planetas, sea la propia Tierra o algún otro hipotético que permita albergar vida humana. Pero si existe un proyecto auténticamente atrevido y gigantesco, no es otro que transformar toda la faz de un planeta y su atmósfera para adecuarlo a nuestras condiciones. Esto es lo que Kim Stanley Robinson nos detalla con gran profusión en su Trilogía de Marte, la creación en él de una biosfera que permita una vida similar a la que disfrutamos en la Tierra. Un proyecto megalómano cuyos plazos implican una absoluta confianza y seguridad en el poderío de la especie humana, alargándose durante décadas y traspasando las fronteras de los siglos.

La necesaria implicación del lector en imaginar el escenario inverosímil en el que el autor le impele a estar, ocasiona que tenga que dejar a un lado momentáneamente el mundo en apariencia plano pero que un buen día se descubrió que en realidad era una gran esfera. La conmoción que aquel descubrimiento sin duda significó en las maneras de pensar de los habitantes del planeta sobre su mundo hogar, se recrea de nuevo al tener que abarcar en la mente las nuevas situaciones propuestas en las obras de este género. La ciencia-ficción nos permite acercarnos a lo que entonces significó conocer que nuestro hogar no era como se creía. Nos permite vislumbrar lo que puede significar un viaje a lo desconocido y el descubrimiento de nuevos mundos.

Artículo publicado originalmente en el blog 'Al final de la Eternidad'
Artículo publicado en el especial 'Proyectos Faraónicos' de 'El Sitio de ciencia-ficción'
Publicado por Lino Moinelo el domingo, 14 de mayo de 2017 0 comentarios [Más...]

Desde tiempos remotos el ser humano ha venido construyendo una cultura en la cual los mitos y las leyendas han ocupado una parte fundamental. Los retos de antaño, rodeados de desconocidos peligros, han producido en la especie humana una fascinación especial compuesta de temor y atracción al mismo tiempo. La ciencia-ficción continúa de alguna manera el legado de aquellos antiguos relatos mezcla de mito y realidad que ayudaban a superar temores y a expandir el horizonte del conocimiento al proponer nuevas metas, rodeándolas de un halo mítico. En definitiva, una herramienta para manejar el ansia que nos produce lo que sabemos desconocido, aquello que somos conscientes que nos queda por saber. La eterna paradoja que ha marcado nuestra Historia.
Publicado por Lino Moinelo el domingo, 5 de febrero de 2017 0 comentarios [Más...]

Título: Viaje a Arcturus
Autor: David Lindsay
Introducción: Alan Moore
Traductora: Susana Prieto Mori
Colección: Otros Mundos
Género: Novela fantástica, ciencia-ficción
Número de páginas: 384
ISBN: 978-84-945029-4-1
Formato: 14x21 cm, rústica con solapas
Publicación: Octubre 2016
Precio: 19,50€
ARGUMENTO

Esta novela relata uno de los viajes más fascinantes de la literatura fantástica de este siglo. En una especie de antiodisea, el héroe de este viaje, Maskull, viaja hasta el planeta Tormance, en el sistema solar de la estrella doble Arcturus, en busca de nuevas experiencias. Allí encontrará seres y lugares fascinantes, sufrirá metamorfosis corporales, descubrirá que nada es lo que parece, y mucho menos él mismo. Una búsqueda para entender el mundo y entenderse a uno mismo, para desentrañar el sentido del bien y del mal, de la moral, del placer y el sufrimiento: filosofía-ficción en estado puro.

RESEÑA

Como dice una de las responsables del sello, a la vez que traductora, en “Carta de la editora”: Viaje a Arcturus no se comprende. Se experimenta. No está hecha para ser interpretada, sino devorada y digerida.  Pero, sin embargo, al contrario de lo que comenta unas líneas antes, esta obra más que “el viaje del héroe”, podemos encuadrarla en “el viaje del peregrino”. Sí, pues la estructura básica del viaje del héroe (el típico de los libros y sagas de aventuras y fantasía, tomando aquí como ejemplo El Señor de los Anillos, pero remontándonos por ejemplo a La Illíada) se puede dar en cierta medida, pero aquí podemos hablar más propiamente del viaje del peregrino que, aún participando en ciertas fases del viaje del héroe, difiere en cuanto a finalidad y auténtico final.

Tomando como base el libro alegórico El progreso del peregrino desde este mundo al venidero, mostrado como un sueño, de John Bunyan, publicado en 1678, encontraremos muchas similitudes con éste que nos ocupa, tanto en el tema de “sueño”, las fases del progreso, y en la utilización de los nombres de los personajes definiendo su personalidad/funcionalidad. En Viaje a Arcturus, la traductora ha optado por añadir un pequeño glosario, además de una nota sobre la traducción, en la que nos explica la dificultad de abordar la traducción, en especial por nombres compuestos por varios vocablos que pueden aportar un sentido particular o ser simplemente inventados. Pero si tomamos, como acabamos de comentar, como “ejemplo” la obra de Bunyan, podemos pensar que los nombres han sido escogidos precisamente por eso, por su peculiar y particular significado, sobre todo cuando vamos conociendo a los personajes y el particular mundo por el que se desenvuelven. Así, el protagonista será Maskull (Mask + Skull), el planeta de destino es Tormance (Torment+ Romance), uno de los personajes, compañero de Maskull es Nightspore (Nigth+Spore), etc.

Obra hija de su tiempo, cuya primera edición fue un fracaso, pero que después se convirtió en obra de culto. Publicada en primera instancia en 1920, nada más acabar la Primera Guerra Mundial, refleja tanto el estado del mundo en esos momentos, como el personal del autor. Una época de postguerra en la que David Lindsay pasó momentos muy duros, intentando primero vivir de la escritura, posteriormente regentando una casa de huéspedes que fue derribada por una bomba de la Segunda Guerra Mundial, y muerto por una infección bucal.
Años de auge de la teosofía en Europa, a partir de la obra de H. P. Blavatsky;   la teosofía es el desarrollo de la filosofía y de la ciencia, por medio de diversas religiones, y busca lo que haya en ellas de sabiduría divina. El movimiento teosófico moderno fue impulsado por Helena Blavatsky y otros, quienes fundaron la Sociedad Teosófica en Nueva York en 1875. Constituye un movimiento ecléctico occidental que funde religiones como el el cristianismo, el budismo, el hinduismo, y está directamente relacionado con los movimientos esotéricos espiritistas de finales del  siglo XVIII como gnósticos y rosacruces. La influencia de la teosofía es claramente visible en buena parte de los movimientos englobados de nuestra época, como por ejemplo la “metafísica cristiana” de Conny Méndez y demás corrientes relacionadas con las doctrinas orientalistas sobre “niveles de ascensión” (Maestros Ascendidos).

Teosofía, sofismo y gnosticismo en una obra que sigue los pasos del peregrino, más que la del héroe, en la figura de Maskull que, buscando algo más allá de la experiencia humana (¿el Cielo, el Infierno; Dios, el Diablo?) recorrerá un escenario exótico mediante un viaje tanto físico (ciencia) como mediante el sueño (El progreso del peregrino desde este mundo al venidero, mostrado como un sueño) en el que diversos y extraños personajes le irán guiando (o desviando, según el momento) hacia esa búsqueda indefinida, pero constante. Viaje que comienza, además, en una sesión de espiritismo (Helena Blavatsky, además de fundadora del teosofismo, era también ocultista, y supuestamente, médium y clarividente) y donde confluyen varios de los protagonistas, a la vez que se desarrollan sucesos que los encaminaran hacia la aventura.
Maskull no es un héroe; más bien es un antihéroe. No sigue el camino del héroe, no sigue las fases del mismo, y no tiene claro cual es su destino ni si volverá de su periplo. Por el contrario, es un ser que, al no tener claro nada de lo comentado, se deja influenciar por cada personaje que se encuentra, por cada teoría expuesta. Muy a su pesar, debe recurrir frecuentemente a la violencia, y acaba por aceptar su supuesto funesto destino. Pero al no conocer el objeto/motivo de su búsqueda, ese mismo destino le es esquivo y, en su supuesto encuentro, hay un cambio, una metamorfosis en todo lo que le rodea, y en él mismo. ¿Qué ha encontrado al final el personaje al que estamos siguiendo durante toda la novela; es el paraíso o es el infierno; es él mismo, en su transformación final, Jesucristo, tras su travesía “por el desierto”, o algo que no podemos definir ni identificar, una especie de Anticristo? La base teosófica/gnóstica de la obra nos impulsa a creer que la transformación final, el clímax de la obra, la ha llevado a un nuevo nivel, mediante el desarrollo espiritual. Pero la violencia de la que ha tenido que echar mano, la transformación de Maskull, todo lo que le ha ido sucediendo nos habla más de una degradación moral y espiritual que de una ascensión metafísica. Por eso,  en su moralidad cristiana, C. S. Lewis rechazaba la obra,… más bien su mensaje y su “enseñanza”; por eso, tomando como base el viaje a otro planeta mediante métodos “metafísicos”, en su Trilogía Cósmica opone toda la obra a la oposición a la deshumanización, en contraste a, como venimos comentando, la obra de Lindsay (recordemos que Lewis es también autor de una obra alegórica, al estilo de la de John Bunyan, titulada The Pilgrim’s Regress). Por supuesto, si la obra fue leída por Lewis, también lo fue por miembros de los Inklings, y más concretamente por Tolkien, que llegó a reconocer su deuda con este libro.

Para finalizar, resumimos: un libro que al tener como base la alegoría de Bunyan y las tesis del teosofismo de Blavatsky, podemos reconocer el poso del cristianismo, pero también de otras religiones en búsqueda una supuesta sabiduría divina. Pero, influenciada por la época y las circunstancias personales del autor, se ha despojado de optimismo a la obra, dotándola de un simbolismo más oscuro. Una obra difícil, pero edificante, en la que el choque de ideas puede llegar a desconcertarnos en algunos momentos, dificultar el avance, igual que le sucede al protagonista; pero al igual que él, queremos proseguir en la búsqueda, ansiamos descubrir qué hay más allá del telón, a  qué nos conducirá… y disponernos a aceptar las consecuencias del desafío.

Acompaña a la obra una introducción de Alan Moore (hay que conocer y comprender a Moore para degustar apropiadamente este escrito), un par de fotos del autor, y las mencionadas notas de la traductora, y de la editora, y el glosario al final del libro.



Publicado por JAVIER el martes, 27 de diciembre de 2016 0 comentarios [Más...]

Especular sobre cuales son los límites de nuestra especie e imaginar que pueden superarse es una de las áreas exploradas en la ciencia-ficción y otros géneros relacionados. También en el ámbito científico se discute sobre esta posibilidad, especulando sobre inteligencias artificiales cuyo potencial supere al humano, situación que es denominada como la «singularidad tecnológica». Pero también existen postulados en los que mejoras tecnológicas o genéticas aplicadas a nuestros cuerpos lograrían un aumento tal en nuestras capacidades que conllevaría una modificación de nuestra propia condición como especie, desembocando en el llamado «transhumanismo».
Publicado por Lino Moinelo el domingo, 27 de noviembre de 2016 0 comentarios [Más...]

SINOPSIS EDITORIAL:

Dentro de unos años, la principal fuente de energía procederá de las fracturas hidráulicas. Aparentemente todo es seguro y está bajo control, hasta que una lluvia de meteoritos abre las fauces del subsuelo para liberar un extraño gas de su interior.
Y la caída del mundo se acelerará, hundiendo las esperanzas humanas y contaminando la superficie.
Millones de "gaseados" deambularán por una Tierra muerta, y los supervivientes se verán obligados a escapar de las peligrosas nieblas que reptan por el suelo.
 Nos encontramos ante la primera novela sobre el fracking en nuestro país, una distopía greenpunk que reflexiona sobre las consecuencias futuras de nuestras acciones presentes.
TítuloFractura
AutorDioni Arroyo
Número de páginas170
Alto230
Ancho150
ISBN9788494523687
Ilustrador de portadaEdu Quiza
Apache lilbros

RESEÑA:

 El tema de las etiquetas… bueno, parece ser que se ha puesto muy de moda etiquetar toda la literatura de ficción, como si por una parte hubiera una especie de ansia por diferenciar cada parte de la misma, y por otro asociarlo con el -punk (Steampunk, greenpunk, cyberpunk, etc). En este caso, en la portada se anuncia específicamente “una novela greenpunk”; sin embargo, tanto por temática, como por desarrollo, la englobaríamos directamente en post-apocalítica/distópica. En la sinopsis de contraportada sí que se comenta que es una distopía greenpunk, pero creo que la base greenpunk está muy “diluída” en contraposición a la “post-apocalíptica”. Sí, la base ecológica está, no podría ser de otra manera en una novela que se autodenomina greenpunk, la preocupación por la naturaleza, por el planeta en su conjunto, existe; pero siendo esa la base de la novela, enseguida nos llevará por otros derroteros donde eso no será más que el soporte para la verdadera narración, que en realidad podemos decir que es una mirada “qué sucederá” desde los ojos de un niño de diez años, su experiencia y recorrido tras las consecuencias del desastre. Por eso la denominamos, en nuestra humilde opinión, como post-apocalíptica en primer lugar, y como distópica tras los primeros momentos.

Efectivamente, la novela, narrada en primera persona, nos cuenta la experiencia vital de Nabil, un niño de diez años, ya alienado por las circunstancias de su raza y de familia, preocupado por las consecuencias de las nuevas técnicas de obtención de energía. Efectivamente, los peores presagios se cumplen, y llegamos al escenario post-apocalíptico. En realidad, todo sucede un poco demasiado rápidamente, las casualidades, las probabilidades que incluso se mencionan en la novela, aparecen de manera demasiado brusca; parece ser que es solo un motivo, una “excusa” para pasar al siguiente nivel de la novela. Esto que por un lado nos parece precipitado, por otro le añade agilidad a la novela, exponiéndonos la causa del desastre, y pasando a continuación, sin más explicaciones, al desarrollo posterior; sinceramente, desde nuestro punto de vista, hubiéramos deseado algo más de explicación, de tratamiento… de desarrollo, en definitiva. Bueno, llegamos así al doble escenario post-apocalíptico/distópico, cuando, cosas de la vida, consigue llegar al refugio Nuevos Mundos 17, creado por y para los ricos. 
Allí seguimos con el desarrollo tras la crisis de Nabil/Simón, su nueva vida, en un entorno cerrado, rígidamente controlado, nos e sabe muy bien porque quien, en el que sacrifican su libertad a cambio de la seguridad frente a las amenazas del exterior; la terrible niebla surgida de las profundices del planeta, y a los a afectados por la misma. Aquí es cuando realmente la novela despega, cuando nos narra la vida, experiencia y desarrollo del joven. Sus primeros meses tras entrar en la cúpula, sus amistades, su desarrollo personal, etc. 

Tras sus primeras salidas al exterior, encontrará cosas y situaciones inesperadas, algunas sorpresivamente buenas, y otras que le exponen a graves peligros, muchas veces debido a su inexperiencia (tanto porque cuando sucedió todo era un niño de apenas diez años, como por que los últimos años los ha pasado en el refugio, desconectado, como todos, de lo que sucede en el exterior). Esta experiencia vital es la que mueve realmente la novela. Avanza ágilmente, de manera fluída, entretenida, con una cuantas escenas de acción bien llevadas (desde el punto de vista, recordemos, del joven protagonista/cronista de los hechos), con unas pocas pinceladas de lo que han denominado greenpunk, pero que en realidad no es más que el contrapunto a todo lo oscuro que envuelve a la novela.
Y, como colofón, el “brutal” final… y ahí lo dejo porque no puedo contar más, pero es de auténtico impacto, acorde con el tono tenebroso, oscuro, desolado, de la novela… por lo que, una vez más, comentamos que no nos parece greenpunk, sino de catástrofe y distopía.

Pero en resumen, una novela ágil, entretenida, que nos presenta una sociedad, un planeta en realidad, destruído  por el ansia de dinero, y en el que la vida de un niño, su desarrollo, nos llevará por las varias fases del “después” (post-apocalipsis), hasta encontrar el refugio en una sociedad pequeña, hermética, claustrofóbica, en la que la seguridad prima por encima de la libertad (distopía), hasta un duro final (catástrofe).

         
Publicado por JAVIER el 0 comentarios [Más...]